LAS PERSONAS ANCIANAS SON SABIAS




ISABETH HICKMAN 

ESPAÑA

   

VELADO MALTRATO PSICOLOGICO DE PAREJA

TERROR INTRÍNSECO

El Maltrato Psicológico que sufre la mujer, también el hombre.

La convivencia con una persona Tóxica.

En la pareja, el maltrato psicológico es un tipo de violencia de lo más generalizado. Éste es un tipo de violencia apenas detectable. Es difícil de probar.

El poder de lesión en el maltrato psicológico es superior al de la violencia física. En la violencia física es mucho más obvio ya que la víctima acaba por tomar medidas para defenderse o protegerse. Denunciar con pruebas.

El maltrato de la “psico” es sutil, intermitente, pero, constante, lo que deriva en una gran dependencia emocional en quién lo sufre; de una lenta, pero segura destrucción de la autoestima de la víctima.

Éste, es su mayor poder de agresión; la progresiva anulación de la persona maltratada quién ya duda, incluso, de su propio valor como ser humano.

La culpa y la desvalorización de su ego, son protagonistas emocionales de un fino trabajo de distorsión de la realidad; la persona llega a creer que lo merece, que, quién la va a querer a ella y, que, ese es el precio por no estar sola. Se ve incapaz de vivir sola porque ha dejado se ser consciente de su valía.

Pistas para poder reconocer este maltrato:

Ocultar algunas cosas, acciones por miedo a la reacción despreciativa o desproporcionada del otro.

Temor a contradecirlo.

Evitar a opinar en público delante de él.

Juzga lo que haces o dices.

Qué te pones de ropa.

Temor a tomar decisiones por ti misma.

Minimiza tus logros mientras genera culpa por los errores.

Ocupa el rol de madre, sabe lo que es bueno para ti, sin ti.

Organiza tu tiempo libre, sin consultar.

Controla tu móvil.

Sentir tensión o miedo a equivocarte.

Responsabilizarte de su estado de ánimo.

Acceder a tener relaciones sin querer tenerlas.

Apartarte poco a poco de aquellas relaciones que son sólo tuyas -amigos, familia-.

Poco a poco, con este maltrato, vas dejando de ser tú para convertirte en una especie de fantasma que, intenta encajar en un modelo hecho a la medida de los deseos de la otra persona, pero, que mañana su deseo es otro y, tú ya no encajas.

Esto va configurando cambios en la personalidad de quien lo sufre.

Es un terror intrínseco.

Persecución del orden establecido en la “psico”, creando un clima de inseguridad.

Inseguridad y baja o, nula autoestima, percepción de impotencia para manejar el entorno, culpabilidad, sensación de fracaso vital, sentimientos ambivalentes.

Se subestima la gravedad del maltrato incluso justificándolo.

Se adopta la visión de la realidad de quien agrede,

No se es consciente, en muchos casos, de ser víctima de maltrato psicológico.

Se va degradando al otro, se le va anulando hasta el punto de que, llega un día en que, ese otro, ya no sabe ni quién es, ni en qué se ha convertido su vida.

En cuanto al perfil de la persona que practica el maltrato psicológico es, paradójicamente, alguien en extremo dependiente e inseguro, con escasa capacidad empática; muy controlador. La mayoría de las veces pregunta al otro y hace lo contrario de la respuesta obtenida.

Se van tolerando pequeñas humillaciones, sutiles desprecios, se permiten la violación de la intimidad mediante el permiso explícito.

Me someto a un juicio sobre mí, empiezo a pedir permiso -que no opinión- para tomar decisiones.

Empieza a darte todo igual. Te quedarías en la cama, pero, hasta eso te da pereza.

Dejas de tener ilusión por nada, ni siquiera sientes el deseo de hacer algo.

Aguanto sus estallidos de irritabilidad -sin disculpas por su parte- para no empeorarlos, y, todo ello, sostenido por la creencia de que el amor todo lo puede y si queremos que dure, es necesario ser flexible.

Nos han hecho creer que, una vez que uno ama, el resto está hecho y vamos a transitar durante el resto de nuestra vida por un fluido camino de pétalos de flores.

Cuando aparecen formas tóxicas, muchas personas las soportan en nombre del amor, y, en nombre de ese presunto amor -que no lo es- se va degradando al otro, se le va anulando hasta el punto que, llega un día en que ese otro ya no sabe, ni quién es, ni en qué se ha convertido su vida.

Hay un adagio, proverbio, -refrán-:

MÁS VALE LO MALO CONOCIDO QUE LO BUENO POR CONOCER”.

 
Maribel Pérez-Hickman Diez, cuyo seudónimo es Isabeth Hickman, es practicante de las siguientes disciplinas orientales: Hatha Yoga, Kundalini, Taichi y Chi Kung.  Ha escrito nueve libros, siendo dos de ellos novelas.  También escribió una obra de teatro. De profesión Asistente Social, ha trabajado con visitas a domicilio a ancianos.  En sus estudios elaboró la Monografía de su Carrera Profesional sobre: “Trabajo a Turnos en la Industria Química”, dentro de un contexto de conciliación de la vida familiar, social y laboral.  Además desarrolló un Programa para la creación de una “Escuela Hospitalaria”, dirigida a niños en hospitalización de larga estada, con el Proyecto: "No pierdas la Carrera".
 
 

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