MAR MARTÍNEZ FERNÁNDEZ
ESPAÑA
“Pobrecito de mí”, EL VICTIMISMO
El victimismo es un patrón de comportamiento y pensamiento persistente donde la persona se percibe como víctima de las circunstancias de la vida y de las personas que le rodean, eximiéndose de toda responsabilidad, usando la queja como sistema de comunicación y, la manipulación para conseguir se visto y escuchado.
Personas que, por el ambiente emocional vivido en su entorno o por experiencias negativas vividas y no resueltas, tienen una percepción del mundo muy hostil, donde se siente víctima de ese mundo, de esas personas, personas que le han hecho sentir muy mal.
Existe una gran diferencia entre ser “victima” de una situación a seguir un rol de “victimismo”. La “victima” vive hechos objetivos no deseados, el rol de victimismo tiene una percepción subjetiva de los acontecimientos, es el posicionamiento de adoptas a la hora de enfrentar las vicisitudes de la vida. Dicho rol suele ser un patrón imitado de personas de su entorno. También una búsqueda de reconocimiento externo, ese reconocimiento y visualización que en su día le faltó. Una mente congelada en los sentimientos de ese niño que no sintió la suficiente protección, sintiéndose “no visto”, “no escuchado”, por eso lo buscará en sus relaciones interpersonales de adulto, bajo la huella de su herida.
Detrás del victimismo existe mucho miedo a ser abandonado. Al estar anclado en ese sentimiento de desprotección en su niñez, como adulto, no va asumir el grado de responsabilidad en las situaciones que vive, la victima infantil, al crecer se convertirá en “verdugo” como protección, evitando así repetir ese dolor.
Personas con baja autoestima, provocando gran inseguridad y búsqueda de aprobación en todos los ámbitos de su vida, sino lo consiguen lo verán como un ataque, debido a que su percepción está condicionada por esa herida no resuelta.
Personas herméticas, encerrados en esa herida enquistada, con patrones conductuales paranoides, viendo el mundo como un peligro, donde se deberán proteger de ser atacados. Con dinámicas de pensamiento y de comportamiento conflictivas, fácilmente agresivas al estar llenas de resentimiento y culpabilidad, (un veneno altamente letal).
Otra vertiente dl victimismo es la manipulación, las victimas en su día, como he dicho, se convierten en verdugos emocionales, usando la victimización como medio para conseguir beneficios personales y materiales, la lastima como arma para conseguir sus objetivos.
Perfil de un victimismo manipulador:
No asume su parte de responsabilidad en las situaciones, los errores y las culpas la tienen los demás.
Usa la culpabilidad como herramienta para chantajear emocionalmente
Mienten, cuentan la historia como le interesa no de forma objetiva
Viven en la queja, como forma de llamar la atención.
Egoísmo, se centra en su vacío emocional, en sus necesidades, el resto queda en un segundo lugar.
Necesita encontrar enemigos para sostener su victimización.
La convivencia con personas que siguen este patrón es muy complicada, para poder convivir con estas personas es muy importante ponerles límites, buscar una distancia emocional, no identificarse con sus valoraciones, sus proyecciones, ya que hablan de las carencias que proyectará en los demás.
¿Que ha de sanar quien recurre al victimismo?
Escucharse, escuchar cómo se siente, entender que lo que proyecta en los demás procede de un dolor interno
Identificar de donde procede
Trabajar la autoestima, sus miedos, la agresividad que provoca la culpabilidad que siente
Trabajar en la distorsión de pensamientos a la hora de observar la vida e interrelacionarse con los demás
Las
heridas se sanas curándolas con dedicación, hoy en día, no te
conviertas en tu propio verdugo, no tengas miedo a iniciar, pasito a
pasito, el camino de tu sanación…..merece la pena.



El inicio de un nuevo camino, espero ser una ayuda para los lectores y que formemos todos una gran familia
ResponderEliminarExcelente artículo Mar, gracias por compartir.
ResponderEliminarMuy interesante Mar.
ResponderEliminarMuchísimas gracias,si os ayuda a aclarar vuestros conflictos, me doy por satisfecha
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