Las expectativas están generadas por la necesidad de apego, creencias centradas en el futuro, realistas o no, posibles o difíciles de realizar. Pueden estar basadas por una amalgama de experiencias personales, pueden ser anhelos.
Tener expectativas no es bueno ni malo, pueden estimularte a tomar acciones para conseguir nuestros sueños, ¿cuándo es negativo?, cuando te enfocas en otra u otras personas para que hagan por ti lo que tú no haces, no puedes o no sabes.
Otra cosa es el concepto, las expectativas que tienen los demás de nosotros pueden condicionar nuestra personalidad, el inconsciente es inocente, por lo que se creerá todo lo que le digas, si le dices que eres inteligente actuará de forma inteligente, si le dices que eres tonto actuará con torpeza (experimento del psicólogo e investigador Bob Rosenthal). El lenguaje y las expectativas con el que te comuniques con otro ser humano puede influir positiva o negativamente en su desarrollo personal, por eso la importancia del entorno familiar, profesores y jefes a la hora de trasmitir estímulos. Nos ayudará a proyectarnos, a tomar decisiones, a motivarnos. Han de ser realizables, ya que si generamos expectativas muy altas o poco realizables generarán frustración, desmotivación inseguridad en nuestra autoestima sino lo logramos.
Las experiencias del pasado influyen de manera muy significativa en la forma de crear expectativas, según hayan sido las experiencias, negativas o positivas, generarán unos patrones mentales que afectan a nuestro día a día y en nuestras relaciones interpersonales. Es importante que dichas expectativas sean lo más realistas posible y ser flexibles a la hora de hacer cambios, hará que los resultados sean posibles.
Donde más se refleja la influencia de las expectativas es en las relaciones interpersonales, donde dichas relaciones se idealizan y están influenciadas por factores externos como las redes sociales, medios de comunicación, entorno social, cultural, etc. Idealizadas por creencias personales y pensamientos románticos, lejos de la realidad, donde la perfección y la falta de conflictos nada tiene que ver con la realidad de una relación.
Una relación la forman dos personas, en la que cada uno tiene su propia personalidad y unos criterios y pautas conductuales individuales, donde al iniciarse la relación han de complementarse ambos, a través del respeto, la comunicación y la comprensión. Cuando está basada en satisfacer las necesidades de cada uno antes que el bien común de la pareja (expectativas).es cuando surge el problema. No ves a la pareja como es, sino como necesitas que sea para llenar ese vacio emocional, por eso surge la frustración, la desilusión.
Para tener una relación sana has de tener en cuenta:
Aceptar a la persona como es, no como te gustaría que fuera.
Respetar y dialogar para ajustar los deseos de ambos.
Entender que es un proceso que requiere tiempo para hacer cambios, para beneficiar a la pareja y su convivencia.
Pensar y ponerse expectativas realistas, es preferible avanzar con pequeños pasos que, por el exceso de anhelo resulte complicado conseguirlo, lo importante es disfrutar durante el proceso.
Generar expectativas comunes para la pareja, trabajar juntos para lograr esos resultados, fortalecerá la relación
Por último, las expectativas no son buenas ni malas, es maravilloso buscar la vida que deseas siempre que tengas en cuenta el precio que vayas a pagar y no te dejes la salud y la vida en ello.
Mar Martínez Fernández, terapeuta emocional



El inicio de un nuevo camino, espero ser una ayuda para los lectores y que formemos todos una gran familia
ResponderEliminarExcelente artículo Mar, gracias por compartir.
ResponderEliminarMuy interesante Mar.
ResponderEliminarMuchísimas gracias,si os ayuda a aclarar vuestros conflictos, me doy por satisfecha
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