SUELI CLARET
BRASIL
¿CUAL ES EL POR QUÉ DE TANTOS SUFRIMIENTOS Y
DESIGUALDADES SOCIALES?
LA LEY DE CAUSA Y EFECTO Y LA IMORTALIDAD DEL ALMA COMO FUNDAMENTOS DE LA JUSTICIA DIVINA
Estimados lectores, ustedes yá se preguntaron alguna vez, por que existe tanto sufrimiento y tantas desigualdades en el mundo?
Desde muy joven algunas preguntas me incomodaban:
-Si existe Dios, una Energía Suprema Creadora de tudo, qual la lógica de tanto sufrimiento y tantas desigualdades?
- Cómo conciliar la idea de un Dios justo com el hecho de que algunas personas nacen em condiciones de sufrimiento mientras otras no?
Entonces pesquisando descubrí que grandes filósofos ya buscaban solución para essas mismas questiones desde la más remota antiguedad. La idea del alma imortal remonta à filosofia grega. Sócrates, em el diálogo “Fédon”, teoriza que la muerte representa el início de la purificación del alma, que se separa del corpo para una existência espiritual. Él sugiere que la vida y la muerte son ciclos de aprendizado, y el renascimiento es un fenômeno natural.
En la actualidad el médico Dr. Decio Iandoli Jr explica con mucha simplicidad la lógica de la reencarnación: “Si al morir, el alma deja el cuerpo, significa que ya existía antes de ese cuerpo… si existia antes, sigue existiendo después… Si habitamos un cuerpo una vez, podremos hacerlo outras veces…”
Por lo tanto, podemos concluir que el alma es inmortal, que nuestra existencia no se limita a una sola vida, lo que abre la posibilidad de comprender múltiples experiencias como parte de un proceso evolutivo.
-Pero, ¿qué pasa con las desigualdades? Y el sufrimiento??? ...
Para comprender la reencarnación como un mecanismo de justicia divina, es necesario comprender tres leyes fundamentales que rigen el Universo, independientemente de que uno crea en ellas o no:
1. Ley de la Evolución: Todo en el universo tiende a la evolución, desde lo mineral hasta lo espiritual. Nuestra existencia en este planeta se debe a la evolución de nuestro espíritu.
2. Ley del Libre Albedrío: Dios crea a todos los espíritus simples e ignorantes, dándoles las mismas condiciones iniciales. Cada uno es libre de elegir su camino, y Dios no interfiere en estas elecciones. Sin embargo, toda elección libre genera una consecuencia obligatoria.
3. Ley de Causa y Efecto (o Ley del Retorno o Ley del Karma): Toda elección genera una consecuencia, positiva o negativa. Dios no castiga ni recompensa; nosotros mismos cosechamos los frutos de nuestras acciones. Tarde o temprano, en esta vida o en otra, tendremos que recoger lo que hemos sembrado.
Por lo tanto, podemos concluir que la reencarnación es la clave que integra estas tres leyes a lo largo del tiempo. Sin la pluralidad de existencias, la ley de causa y efecto no tendría tiempo suficiente para manifestarse plenamente, y el libre albedrío se limitaría a una única oportunidad evolutiva. Y todo lo que vemos sería una gran injusticia.
Solo la inmortalidad del alma a través de la reencarnación en vidas sucesivas ofrece la respuesta a la cuestión del dolor y el sufrimiento, y puede explicar las aparentes desigualdades de la existencia.
La pluralidad de existencias y la ley de causa y efecto son los mecanismos mediante los cuales se manifiesta la justicia divina, permitiendo que cada espíritu coseche los frutos de sus elecciones y progrese, aprendiendo de sus propios errores hacia la perfección.
La lógica de la reencarnación como justicia divina
1. Si Dios es justo, no puede imponer sufrimiento a personas inocentes a menos que se lo merezcan.
Preguntas que la reencarnación responde lógicamente:
¿Por qué algunas personas nacen con enfermedades, discapacidades o en la pobreza, mientras que otras nacen sanas y en la abundancia?
¿Por qué las personas que han sido "buenas" toda su vida se sorprenden ante las tragedias?
¿Fue "suerte o mala suerte", o hubo una causa previa?
Conclusión lógica: Si solo existiera una vida, Dios sería injusto al imponer sufrimiento desde el nacimiento sin que la persona lo mereciera.
Por lo tanto, la reencarnación es la única explicación coherente para un Dios justo y bueno.
2. La reencarnación como una oportunidad para el progreso.
El espíritu se reencarna incontables veces, acumulando experiencias en diferentes cuerpos y realidades.
La ley de las vidas sucesivas no es un castigo, sino una oportunidad para aprender y evolucionar.
El espíritu se crea simple e ignorante y, a través de vidas sucesivas, despierta a la conciencia y se ilumina en el camino hacia la perfección.
3. Reencarnación y sufrimiento: justicia, no castigo.
Punto crucial: La reencarnación explica que el sufrimiento no es un castigo divino arbitrario, sino la consecuencia de decisiones pasadas y, al mismo tiempo, una oportunidad para la reparación y el crecimiento.
Contrasta con otros puntos de vista:
La reencarnación fue excluida del cristianismo en el Concilio de Constantinopla (553 d.C.), que condenó la doctrina de la preexistencia del espíritu.
La perspectiva espiritista, sin embargo, sostiene que Jesús mismo se refirió claramente a la necesidad de nacer de nuevo en su encuentro con Nicodemo, y en varias citas de los Evangelios alude a la reencarnación. Es una ley natural que permite a todos, en igualdad de condiciones, evolucionar, aprender y enmendar sus errores con el tiempo.
Conclusión:
La ley del retorno (causa y efecto) y la inmortalidad del alma se complementan como expresiones de justicia divina. La reencarnación es el mecanismo que permite a cada espíritu cosechar los frutos de sus elecciones y progresar hacia la perfección, en un proceso que respeta el libre albedrío y la ley de la evolución.
Reflexión final: Al comprender que no existe la "suerte" ni la "mala suerte", sino causas y efectos que se extienden a través de múltiples existencias, comenzamos a ver el sufrimiento no como un castigo, sino como una oportunidad para aprender y redimirse. La justicia divina, desde esta perspectiva, no es vengativa, sino educativa y amorosa, permitiendo que todos, sin excepción, tengan oportunidades ilimitadas para evolucionar.
Las reencarnaciones son incontables, desplegándose de un mundo a otro, en un viaje hacia el infinito. El Espíritu se libera progresivamente de la animalidad, despertando a la conciencia del Creador.
Referencias del artículo
- KARDEC, Allan: “El Libro de los Espíritus”.
- PLATÓN: “Fedón”.
- CHAVES, José Reis: “La reencarnación según la Biblia y la ciencia”.
- JUANA DE ÁNGELIS: “Luz en la oscuridad”.
![]()
LIBROS PUBLICADOS:
JUNTO AO FOSSO DO QUILOMBO:
CLUBE DE AUTORES: https://clubedeautores.com.br/livro/junto-ao-fosso-do-quilombo




No hay comentarios:
Publicar un comentario